UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SINALOA
viernes, 7 de mayo de 2021
jueves, 29 de noviembre de 2018
Problemas Eticos y Problemas Morales
Los conflictos morales que se nos presentan difieren entre sí conforme
a su grado de generalidad, su alcance y el nivel de reflexión que
demanda su solución. Mientras los problemas éticos se caracterizan por
su generalidad, los problemas morales son los problemas particulares que se nos plantean en la vida cotidiana.
Los problemas éticos son de
orden filosófico, es decir, tienen que ser fundamentados en el campo
moral, y son universales dentro de ese campo; por su parte, los problemas
morales demandan del individuo la aplicación correcta de una norma
moral y por ello son individuales.
Los problemas éticos son generales en tanto se ocupan de estudiar
lo que se concibe filosóficamente como “bueno”, “justo”, “valioso”,
etc., en cambio, los problemas morales se dice que son específicos, ya
que aluden a situaciones dilemáticas que se nos presentan en la vida
cotidiana, lo que significa que ante una dificultad tenemos que decidir
por una u otra solución .
Un ejemplo de problema ético es cuando nos preguntamos si debemos
decir siempre la verdad o existen circunstancias humanas que
justifican mentir; en cambio, estamos ante un problema moral, en el
caso de un hijo que tiene que decidir si debe o no informar a su madre
de que está enferma de cáncer.
Etica del discurso
La ética del discurso viene siendo una de las últimas teorías
éticas que se han construido en el ámbito de la filosofía, e
incorpora las aportaciones de dos de los más grandes filósofos
del momento: Karl- Otto Apel y Jürgen Habermas.
A continuación presentaremos las ideas centrales expuestas
por Yolanda Angulo y Mauricio Lugo,22 con nuestras
propias incrustaciones e interpretaciones, en torno a esta
nueva concepción ética, de la cual hemos expuesto algunos
de sus planteamientos en apartados anteriores.
La ética de Apel y Habermas retoma los aportes más
relevantes de la filosofía del siglo XX, y ha sido desarrollada entre los dos con acuerdos y desacuerdos.
Sin embargo, aunque con
distintas motivaciones, el punto de partida para ambos es que la ética,
como todo discurso humano, se construye intersubjetivamente.23 De
ahí el título de “ética del discurso”, “de la comunicación” o “discursiva”.
Esta última, de acuerdo con Apel, “remite a una forma especial de
comunicación —el discurso argumentativo— como medio de fudamentación
concreta de las normas... ”24 En este sentido, para determinar la validez
de una norma moral, ésta tiene que ser el resultado del consenso
establecido de forma argumentativa entre los sujetos afectados en la
aplicación de la misma.
Ética existencialista
Para el movimiento existencialista, el ser humano es,
radicalmente, libertad (es decir, la libertad es la característica
propia y esencial del ser humano); y esta libertad hace a cada
persona diferente de todas las demás; por tanto, no pueden
existir valores ni normas morales universales válidas para todos
y, consecuentemente, nadie puede decirnos lo que debemos
hacer, cómo debemos comportarnos; los consejos son inútiles
y cada cual, quiera o no quiera, tiene que decidir él solo sus
obligaciones morales (somos libres a la fuerza).
Ahora bien, si la libertad radical de cada persona es la
única fuente y el único fundamento de todas sus decisiones, de todos
sus valores y de todas sus obligaciones, entonces la propia libertad
constituye el supremo valor de la vida humana o, lo que es lo mismo,
no existe ningún valor superior a la propia libertad, lo importante es
decidir libremente.
De esta manera, podemos llevar una vida auténtica o una vida inauténtica.
Llevamos una vida inauténtica cuando renunciamos a nuestra
libertad y nos refugiamos en la muchedumbre, en la masa; en esta situación,
el ser humano hace lo que se hace, piensa lo que se piensa, decide
como se decide y vive como se vive. Entre los filósofos existencialistas
cabe destacar a Martin Heidegger, Karl Jaspers y Jean-Paúl Sartre.
Ética marxista
La ética marxista, más que desarrollar un código moral de derechos y
deberes, ha tendido a poner de relieve las injusticias económicas y sociales,
y a predicar la actividad revolucionaria para conseguir la igualdad social.
Desde la perspectiva del marxismo, el sistema
capitalista divide a los seres humanos en dos grupos
heterogéneos y rivales, a saber: por una parte, los ricos,
los dueños de los medios de producción o capitalistas,
por otra, los pobres, los trabajadores o proletarios. En
esta situación, los capitalistas dominan y explotan a los
proletarios.
Ahora bien, los capitalistas no se limitan a dominar
y a explotar a los proletarios, sino que, además, tienden a
elaborar una serie de ideales, valores y normas defensoras
de sus situaciones y de sus privilegios. Pero frente a
ellos, los proletarios, cobrando conciencia de su injusta
situación, irán desarrollando otros ideales, otros valores
y otras normas favorables a sus intereses.
Surgen así dos éticas antagónicas, una ética conservadora
y defensora del sistema capitalista, y otra
ética revolucionaria; esta última, rechazando aquel
sistema, intentará establecer la igualdad entre los seres
humanos.
A este respecto, Marx cree que mientras dure la
dominación capitalista, el proletario poseerá la obligación moral de cobrar conciencia de su situación (conciencia de clase) y de
contribuir a la lucha revolucionaria (lucha de clases).
Ética moderna
Emmanuel Kant
Este eminente filósofo del siglo XVIII rechazaba todas las éticas anteriores,
porque eran éticas heterónomas, es decir, porque derivaban
las normas y los deberes desde campos ajenos a la propia dimensión
moral y racional de las personas. Dichas éticas partían de la existencia
de un fin último (como la felicidad, el placer, la perfección, Dios, etc.)
y a partir de este fin derivaban los contenidos morales (indicaban qué
normas y qué actos eran buenos y qué normas y qué actos eran malos).
Kant, en cambio, defendió una ética autónoma. Según esta última,
nuestros deberes no se nos pueden imponer desde ningún fin real ni
ideal, y tampoco es posible derivarlos desde los usos o desde las prácticas
cotidianas.
Utilitarismo inglés y pragmatismo americano
Tanto las teorías utilitaristas como las pragmatistas elevan a categoría o
fin último de la vida la utilidad y el éxito.
El inglés J. Bentham (1748-1832) afirmaba que la felicidad de las
personas coincide con la satisfacción de sus deseos e
intereses. Ahora bien, el interés bien entendido nos exige
preocuparnos, también, por nuestros prójimos y vivir
en buena armonía con ellos, pues las relaciones amables
con nuestros semejantes son útiles, es decir, fuentes de
alegrías, satisfacciones y placeres.
Ética Cristiana
- San Agustín (354-430) rechazó el intelectualismo moral de los griegos y basó su Ética en la religión cristiana, la cual se encuentra profundamente influida por la religión y, durante los dos últimos milenios, ha orientado el comportamiento moral de buena parte de los seres humanos.
- Santo Tomás de Aquino (1225-1274) fue un filósofo cristiano que, siguiendo el pensamiento de Aristóteles, intentó hacer compatible el intelectualismo griego con la doctrina cristiana las personas, gracias a sus facultades cognoscitivas (conciencia, ración, inteligencia), descubren sus deberes siguiendo las exigencias (las indicaciones) de la Ley M oral N atural Es decir, existe una Ley M oral Natural, que es conocida por todas las personas y que nos indica cómo debemos comportarnos, qué debemos hacer.
Ahora bien, la Ley Moral Natural, por servir de fundamento
a la razón y a los deberes naturales, sólo puede
indicar al ser humano su finalidad natural; pero no puede
enseñarle su finalidad última y suprema; de ahí que, en
último término, sea necesario recurrir a la religión y a las
enseñanzas religiosas. Según esto, pues, la finalidad suprema
y la auténtica felicidad humanas sólo pueden ser otorgadas
por Dios.
La Ética Del Genero Humano Como Ética Del Futuro
el sujeto ético-moral tiene su propio
ser genérico, como sujeto individual, histórico, perteneciente
a una especie y al género humano. En tanto individuo contribuye
a la construcción de la sociedad, pero al mismo tiempo,
es constituido por ella. Lo mismo cabe decir para la especie
y humanidad a la que éste pertenece. La ética individual, o
antropoética, como le llama Edgar Morin, tiene que ser una
ética del género humano, debido a que en el proceso de
construcción de su propio destino, el individuo construye
su propio humanidad, y a su vez, es constituido por ella.
Este “universalismo concreto”, como le llama este autor a la
relación (individuo-humanidad), “no opone lo diverso a lo
uno, lo singular a lo general. Se funda en el reconocimiento
de la unidad de las diversidades humanas. De las diversidades
de la unidad humana”
prometa y atienda en el mundo de la vida y no en el mero discurso, lo
que denomina los nueve mandamientos a seguir desde una ética planetaria:

1. La toma de conciencia de la identidad humana común a través de las
diversidades de individualidad, de cultura, de lengua.
2. La toma de conciencia de la comunidad de destino que en adelante
une cada destino humano al del planeta, incluida la vida cotidiana.
3. La toma de conciencia de que las relaciones entre humanos están
desvastadas por la incomprensión, y que debemos educarnos en la
comprensión no sólo hacia los allegados, sino también hacia los extranjeros
y lejanos en nuestro planeta.
4. La toma de conciencia de la finitud humana en el cosmos, que nos
conduce a concebir que, por primera vez en su historia, la humanidad
debe definir los límites de su expansión material y correlativamente
emprender su desarrollo psíquico, moral, mental.
5. La toma de conciencia ecológica de nuestra condición terrena, que
comprende nuestra relación vital con la biosfera... La tierra es una
totalidad compleja física-biológica-antropológica, en la que la Vida es
una emergencia de la historia de la Tierra y el hombre una emergencia
de la historia de la vida... La humanidad es una entidad planetaria y
biosférica...
6. La toma de conciencia de la necesidad vital del doble pilotaje del planeta:
la combinación del pilotaje consciente y reflexivo de la humanidad con
el pilotaje ecoorganizador inconsciente de la naturaleza.
7. La toma de conciencia cívica planetaria, es decir de la responsabilidad
y la solidaridad hacia los hijos de la Tierra.
8. La prolongación en el futuro de la ética de la responsabilidad y la
solidaridad con nuestros descendientes..., de ahí la necesidad de una
consciencia con un teleobjetivo dirigido alto y lejos en el espacio y el
tiempo.
9. La toma de conciencia de la Tierra-Patria como comunidad de destino/
origen/perdición. La idea de Tierra-Patria no niega las solidaridades
nacionales o étnicas, y de ningún modo tiende a desenraizar a
cada cual de su cultura... La idea de Tierra-Patria sustituye al cosmopolitismo
abstracto que ignoraba las singularidades particulares y al
internacionalismo miope que ignoraba la realidad de las patrias.
¿Porque y para que sirve la Ética?
Recapitulando, conviene precisar el por qué de la necesidad de la ética y
el para qué de su utilidad, en las circunstancias actuales. ¿Es importante
la ética? ¿Por qué?
• “Porque somos seres racionales: no nos gobierna el instinto ni la
pura sensibilidad.
• Porque somos libres y queremos escoger el bien.
• Porque el hombre hace honor a su condición de sujeto sujetando
sus actos, llevando las riendas de su conducta, conduciéndose.
• Porque somos responsables de nuestros propios actos y decisiones.
• Porque estamos compuestos de inteligencia y libertad.
• Porque necesitamos vivir en sociedad.
• Porque queremos alcanzar el fin, la perfección de nuestra propia
naturaleza.
• Porque somos seres humanos.
• Porque somos personas.
• Porque queremos ser felices y el mal nos deshumaniza.
¿Para qué es importante la ética?
• Para vivir como lo que somos: personas.
• Para hacer un mundo justo y habitable.
• Para procurar el bien común.
• Para vivir en sociedad y en paz.
• Para respetar a los demás y ser respetados.
• Para ser felices .
Necesidad De La Ética
Ante la crisis profunda que manifiestan las sociedades actuales, tanto
a nivel global como cotidiano, y como consecuencia de la crisis misma
de los valores de la modernidad, y más concretamente, de la cultura
occidental, se requiere de un cambio profundo como respuesta a este
estado de descomposición social y moral.
• Un mínimo de valores, normas y actitudes
comunes. Se hace necesario un consenso mínimo
sobre determinados valores, normas y actitudes,
que haga posible una convivencia humana digna.
• Vínculos libres. Tanto en el ámbito individual
como social, en la vida humana se hacen hoy más
que nunca decisivos vínculos libremente elegidos
con respecto a orientaciones, valores, normas y
actitudes vitales entre los hombres y mujeres de
todo el mundo.
• Una ética de la responsabilidad. Requerimos
para sobrevivir como especie humana, una ética
de la responsabilidad individual y social. Responsabilidad
de la comunidad mundial con respecto a
su propio futuro. Responsabilidad para el ámbito
común y el medio ambiente.
• La institucionalización de la ética dentro de la sociedad (comisiones
de ética, cátedras de ética, códigos de ética, talante ético
mundial).
martes, 27 de noviembre de 2018
La Crisis De La Los Valores De la Moralidad
En nuestros días es muy común escuchar, sobre todo cuando nos referimos
a los grandes problemas que aquejan a las sociedades actuales,
frases como las siguientes: “En realidad lo que está en crisis son los
valores”; “Los valores se han ido perdiendo”; “Ya no hay valores”; “La
crisis actual, más que otra cosa, es una crisis de valores, una crisis moral”. Cualesquiera que pudieran ser las respuestas a estas y otras cuestiones,
lo cierto es que el estado que guardan las sociedades contemporáneas
revela claramente que vivimos sumidos en una crisis moral y social en
todos los ámbitos.
Según Hans Küng, el panorama actual no podría ser más desalentador:
• Cada minuto gastan los países del mundo 1.8 millones de dólares
en armamento militar.
• Cada hora mueren 1.500 niños de hambre o de enfermedades causadas
por el hambre.
• Cada día se extingue una especie de animales o de plantas.
• Cada semana de los años 80, exceptuando el tiempo de la Segunda
Guerra Mundial, han sido detenidos, torturados, asesinados, obligados
a exiliarse, más hombres que en cualquier otra época de la
historia.
• Cada mes el sistema económico mundial añade 75.000 millones de
dólares a la deuda del billón y medio de dólares que ya está gravando
a los pueblos del Tercer Mundo.
• Cada año se destruye para siempre una superficie de bosque tropical,
equivalente a las tres cuartas partes del territorio de Corea (el
subrayado es nuestro).
La Perdida Del Sentido Ético De La Vida
Ya hemos dicho con anterioridad que el hombre, a lo largo de la
historia, ha estado propenso a humanizarse o deshumanizarse;
que potencialmente lleva en sus entrañas el signo de la contradicción
y de la ambigüedad. Lo mismo puede realizar acciones
para su perfeccionamiento moral como para su empobrecimiento
como ser humano.
La indiferencia ante los valores de la vida humana, la no
valoración con un sentido ético de su existencia y la de los demás,
la anulación misma del valor con base en una actitud donde reina
la creencia “del todo vale”, misma que pasa por encima de los valores humanizantes (justicia, respeto, dignidad, igualdad, tolerancia,
solidaridad, entre otros), todo ello pone de manifiesto la existencia no
de la crisis de una moral en particular, sino de una crisis más global y
estructural que involucra algo más radical: la erosión de las bases espirituales
de la moral constitutiva y, por ende, de la condición humana actual.
Esta fundamentalmente tiene que empezar no sólo por la reflexión
y toma de conciencia sobre la pérdida creciente del sentido ético de la
vida en la actualidad, sino por la práctica cotidiana de comportamientos
con base en una nueva “dirección” u “orientación de la vida humana”
Valores morales Y NO MORALES
Conforme a la clasificación de los valores
esbozada en uno de los apartados anteriores,
no existe ninguna dificultad para utilizar
como sinónimos los términos valores
éticos y valores morales, pues en esencia,
ambos tienen como condición de posibilidad a la persona que les sirve
de fundamento, que es constitutivamente, un sujeto ético-moral. En lo
que sigue utilizaremos la expresión valores morales.
Los valores morales comparten las características de los valores en
general; pero tienen además las suyas propias: son valores que atañen a la
acción humana en tanto que moral. Se diferencian de los demás porque se refieren a la persona en su globalidad y en su unidad; afectan a la persona
en cuanto persona, no en cuanto ingeniero, consumidor, ciudadano, por
ejemplo; y apuntan directamente a la dignidad del ser humano, a su realización
plena como tal y a sus derechos fundamentales.
1. “La persona es el único ser consciente y libre y, por tanto, responsable
de su actividad.
2. Sólo para la persona pueden poseer sentido normativo tanto los
valores como su ordenación jerárquica; por ejemplo, sólo para la
persona posee sentido la norma que nos exige sacrificar el valor útil
a los valores superiores, o el deber de realizar el valor así como la
obligación de evitar el contravalor o disvalor.
3. La realización de los valores, sobre todo de los valores religiosos, intelectuales
y estéticos, puede contribuir a nuestra formación; y nuestra
formación es una obligación moral.
4. La orientación moral de la conducta puede hacer variar el sentido
propio y positivo del resto de los valores; por ejemplo, la utilidad es
el valor propio y positivo de un martillo, mas con la utilidad de un
martillo puede realizarse un asesinato. En este caso, tenemos
un uso moralmente inadecuado del valor útil de un objeto”.martes, 20 de noviembre de 2018
EL AMOR PROPIO COMO AMOR A LOS DEMÁS
Coincidiendo con Fromm, el amor antes que una relación, es un arte que
hay que ir aprendiendo todos los días;
es pues, aquella actitud que orienta y da
significado humano a la relación amorosa; El amor a los demás, por tanto adquiere las siguientes características:
1) el amor al otro implica su afirmaáón, esto es, nuestro asentimiento de su
existencia, tanto de forma verbal como existencial. De esto modo, para
amar auténticamente al otro, no basta con decirle que lo queremos, sino
la asunción de un compromiso real con el cuidado de la persona que se
ama; 2) amar a los demás, supone también admitirlos en nuestro entorno
y aceptarlos, haciéndonos cargo, dentro de lo posible, de lo que son y de
lo de que necesitan; 3) el amor a los demás es un sentimiento cercano a la
amistad y a la benevolencia, pero no se confunde con ellos. Coincide con
165
José Martín Montoya Contreras
Expresamos el amor en palabras
y en acciones
la búsqueda del bienestar del otro, pero la amistad
es un vínculo más profundo que la simple relación
entre un yo y un otro.
CONCEPTO DEL AMOR
Con sólo mencionar el término “amor”, damos por sentado que existen
muchas clases de amor: a sí mismo, a los demás, a la naturaleza, a Dios,
a la humanidad, a los animales, incluso a las cosas materiales; De todos los filósofos de la antigüedad, fue Platón quien en sus
Diálogos E l Banquete y el Fedro, se ocupó del tema con mayor profundidad.
Lo que dijo al respecto, su ubica en el dominio de los mitos, las
fábulas y en su concepción general del amor griego. En este marco, de
acuerdo con Ramón Xirau,111 Platón sostiene una concepción dialéctica
del amor. En tanto eros, el amor es sinónimo de creación, pero también
de carencia; en primer término es amor a la sabiduría, es conocimiento
de la belleza, pero al mismo tiempo es ausencia, es decir, capacidad de
aspiración y de deseo. En tal sentido, el amor es y no es al mismo tiempo.
De esta caracterización se desprende que el amor, según
es un tipo de sentimiento, una facultad, un arte de vivir y, lo
portante, una actitud u orientación que determina una relación
del hombre con la totalidad del mundo, donde el acto de amar i
la capacidad para amar a todos los objetos y personas que
pueblan el mundo, incluido por supuesto, el amor a sí mismo.
EL HOMBRE COMO SER CONSTITUTIVAMENTE MORAL
Se afirma que somos, según cierta tradición de la filosofía moral hispana,75
seres constitutivamente morales, lo que significa, para decirlo en términos
coloquiales, que “no nos queda de otra”
Este término supone que el hombre no está programado para llegar a
ser de una sola forma, sino que puede optar por varios caminos, por ello es
un ser indeterminado, ambiguo y contradictorio. Indeterminado, porque no está
hecho de una vez y para siempre, sino que consiste en un trayecto, que se traduce en el esfuerzo permanente por llegar a ser más humano.
El hombre, entonces, considerado desde su propia naturaleza, es un
ser ambiguo y contradictorio por excelencia. Potencial y consustancialmente
contiene en sí la posibilidad de humanizarse o deshumanizarse, puede
tender hacia el bien o hacia el mal, abonar a su perfeccionamiento moral
o abandonarlo, por ello, se dice que es un ser contradictorio y ambiguo, ya
que incluye en su ser la doble posibilidad de desarrollar el bien y el mal, es
decir, los contrarios que potencialmente hay en cada uno de nosotros.
martes, 13 de noviembre de 2018
LA DESMORALIZACIÓN HUMANA
Lo amoral, inmoral y la desmoralización en el hombre, más que ser
una mera antítesis conceptual de lo considerado como propiamente
“moral”, se convierte en un abandono de la posibilidad de llegar a ser
cada vez más humano, es decir, más justo, honesto, libre, racional, y
todo aquello que, de acuerdo con la moral como contenido, constituye
lo estrictamente humano.ç
De acuerdo con esto último, para Ortega y Gasset un hombre desmoralizado
dejaría de comportarse totalmente como hombre. El mismo
ha podido ver que la vida humana antes de ser honesta o inhonesta, es moral. El hombre por
naturaleza es un ser constitutiva-
mente moral. En
la construcción moral le
va su ser.
Para Ortega, está alta
de moral una persona o
una sociedad cuando está
en su “quicio”, esto es,
cuando le sobran fuerzas
para enfrentar la vida por
más amenazante que ésta
sea; en este sentido se dice
que está desmoralizado
aquél que ha perdido como un ser verdaderamente
humano.
En la actualidad, la ética y la moral debieran ser artículos de primera
necesidad, precisamente porque nuestra sociedad local, con todos sus
avances, está profundamente desmoralizada. Hoy en día no sabemos qué
hacer ante el alarmante número de asesinatos que se cometen a plena luz
del día, la infiltración del narcotráfico en la política y en los organismos
gubernamentales encargados de impartir la justicia y perseguir los delitos,
los espectáculos circenses que se tejen a menudo en el Congreso de la
Unión, la predominancia de una política y prácticas educativas cada vez
más mediatizadas por la lógica del mercado, entre otras problemáticas
sociales que nos desbordan.
MORAL COMO ESTRUCTURA Y MORAL COMO CONTENIDO
El hombre posee una estructura moral, que consiste precisamente
en esa facultad para ser libre, es decir, para preferir y
optar ante las diferentes situaciones que se le plantean en el
curso de la vida. Sin embargo, una cosa es la estructura moral
del hombre y otra cosa es la moral como estructura y la moral
como contenido.
Para José Luis Aranguren,100 existen dos dimensiones
nítidamente diferenciadas, en las que el ser humano realiza
los actos de justificación de sus acciones: justificación como
ajustamiento y justificación como justiáa. La primera de ellas recibe
el nombre de moral como estructura y la segunda, moral
como contenido.
En la moral como contenido, se concibe a la justificación como
justicia. Consiste en que el acto se ajuste no ya a la situación, a la realidad,
es decir, al estímulo del medio ambiente, sino a la norma ética, al fin último,
a la ley o conciencia moral. Justo en esta dimensión, ya no significa
ajustado, sino honesto; justicia debe tomarse aquí como sinónimo de
honestidad. En este sentido, la justificación como justicia es la que más
interesa desde el punto de vista moral, ya que en este plano las acciones
pueden ser justas o injustas, morales e inmorales, y hasta si se quiere,
amorales. Parafraseando en esto a José Luis Aranguren, podemos decir
que mientras la moral como estructura es algo que recibimos como parte
de nuestra naturaleza animal, la moral como contenido somos nosotros
quienes nos la apropiamos, siendo esto último posible a partir del uso
de nuestra auténtica libertad.
El Querer Como Posibilidad
La ética del deseo, de la posibilidad y de la libertad transforma el principio
cartesiano “pienso, luego existo”, por el de “quiero, luego existo”.Si la
acción humana es el fundamento de toda moralidad, para ser el hombre
primero tiene que querer ser.
Ya no se trata ahora de la acción como fundamento,
sino de interrogar por el fundamento del fundamento, esto es,
por aquello que está detrás de la acción misma, y que es precisamente la
voluntad como fundamento de la acción ética. Así, el nuevo principio
de la subjetividad énea no es el deber, sino mi voluntad más profunda.
Por lo que, de acuerdo con Savater, la pregunta radical sobre la cual gira
la ética ya no es “¿qué debo hacer?” ni tampoco”¿qué puedo hacer?”,
sino ”¿qué quiero hacer?” En el horizonte del quehacer ético, antes de ser, la decisión compete
única y exclusivamente a nuestra voluntad. En este sentido, la pregunta
¿qué quiero ser?, tiene que estar precedida por ¿qué quiero hacer de mi
vida? En pocas palabras: antes de ser hay que querer ser
es un querer del tipo: “lo quiero porque se me pega la gana”, “lo
quiero pero no sé por qué lo quiero”. El querer, en un sentido ético, no
es sinónimo de capricho, terquedad o simplemente, una acción fortuita,
sino que es un querer radical en donde nos va nuestro propio ser, es
decir, el ejercicio consciente de nuestra libertad.
Así, lo que el yo quiere
es ser, amplificar su ser; se trata de su querer esencial y fundamental. El querer como posibilidad, por consiguiente, implica que: “Es de
mi querer esencial, no de un querer parcial o cosificado, sino del querer
que radicalmente me constituye, de donde tienen que brotar mis normas
y mis valores. Mi querer es mi deber y mi posibilidad, lo que el querer
descubre”..
Video Segundo Parcial
PREPRODUCCION
· INTRODUCCION: Desde el sentido común del ser humano el deseo tiende a ser identificado con el deseo sexual, es decir, con el impulso sexual reprimido en el individuo. Este tema fue elegido por que es interesante como es que el ser humano tiene un tipo de deseo sexual, aunque puede que ese no pase a actuar por eso queda como deseo.
· OBJETIVO: Dar a conocer a las personas que somos seres deseables y que tienen también tenemos deseos con impulsos sexuales
· JUSTIFICACION: Elegimos este tema porque presenta una gran importancia y porque es necesario que la sociedad reflexione y piensen sobre esos pensamientos.
· FUNDAMENTACION: Video creación.
GUION:
Francisco y su compañero Joel llegan al salón de clases.
Enrique llega después y saluda a sus compañeros.
Enrique: ¡ey qué onda chicos!
Joel: ¡qué onda!
Francisco: ¡hola!
Se quedan conversando un rato y Enrique les comunica que miren a una chica.
Enrique: ¡ey chicos!!.... miren a esa muchacha de allá!!
Francisco: ¡órale!!!
Joel al mirarlos agacha la cabeza y lo niega, después les dice que eso está mal.
Joel: ey chicos eso está mal, Enrique tienes una diferente definición de deseo, tu confundes el deseo con el deseo sexual y eso está mal, el deseo es a lo que tú quisieras tener en un futuro.
Enrique se queda serio y reflexiona.
En la salida Enrique lo comunica con sus amigos.
Enrique: saben que, tiene razón Joel…(agacha la cabeza)
Armando: qué bueno que reflexionaste amigo…
Fin.
·
· CRONOGRAMA DE FILMACION:
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martes
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jueves
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viernes
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sábado
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domingo
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Grabar video
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· MATERIALES: Cámara, editor de video, computadora, fotografías
· INTEGRANTES
Jesús Enrique Rivera Castro
Joel Fabricio Félix Díaz
Francisco Miguel Leyva Montiel
Armando Félix García
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